Françoise ofrece talleres con caballos, tanto individuales como en pequeños grupos de amigos o familiares (máximo 4 personas). El cuerpo habla en presencia del caballo, y prestar atención a este lenguaje abre un espacio para compartir sentimientos, sacando a la luz lo que normalmente permanece tácito. Es un momento especial para una introspección profunda. La presencia del caballo facilita la liberación de tensiones, permite una mejor conexión con la tierra y una conexión con algo más grande que uno mismo, gracias a la atención a la respiración y al momento presente. La dulzura y la calidez del caballo aportan consuelo e introspección. Su fuerza, y lo que representa en términos de libertad, nos invita a dominar nuestros miedos, generando mayor confianza en uno mismo y alegría. Su curiosidad y afecto nos permiten, al reflejar la relación creada, observarnos a nosotros mismos en nuestras reacciones físicas y emocionales. Con cita previa de abril a diciembre.
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